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domingo, abril 15, 2012

Una Vez Más


El hombre es un monstruo de ojos empañados
que no le dejan ver la verdad.
Una vez más, con ofensas graves,
he perturbado tu honor,
amiga, por mi vil cobardía,
y, aunque mi rostro merecía
ser hundido en el estiércol de la más sucia pocilga,
si no por ti, 
por brazos más fuertes que vengaran esta ignominia,
tú, alma bondadosa,
sólo con el silencio te has vengado.
Devuélveme tu palabra,
aunque sólo sea por mi afecto pertinaz,
que no lo ha podido derribar
un millón de amigos,
empeñados en que te olvide,
como si se pudiera ir al Paraíso Celestial
sin haber sido tu amigo en la Tierra,
Ángel de Luz, Generosidad y Nobleza.
Pero, si ya en tu pecho se ha agotado
tu digna paciencia,
al menos concédeme tu perdón
para no vivir,
aunque bobo, mediocre y miedoso,
con el peso de tu rencor,
hasta el día de mi amarga muerte,
y yo, a cambio,
 te desearé, en el dolor de mi despedida,
una vida colmada de felicidad.


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