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domingo, abril 01, 2012

Lo más bonito de mi vida

La vida de un príncipe,
futuro rey de Thèramon, de Alderaan o Camelot,
la iluminaría tu amistad 
con una resplandeciente luz de felicidad;
¿y la mía, que ha transcurrido
entre sombras, dolor y agonía,
gris, triste y monótona,
vacío tránsito por la mediocridad más desesperante,
no iba a brillar más que la Vía Láctea
cuando recibí
el soberano don de ser tu amigo?
Has traído la libertad a mi corazón,
que, afligido por una insondable soledad,
sólo sabía entregarse al frío sarcasmo
y, aun sin saber amar, reclamaba justicia,
inicuo y autoritario,
contra mi dolorido abandono.
Guardo para siempre, en mi pecho,
el calor de tu mirada, la fuerza de tus palabras,
la verdad de tu afecto, tu belleza y bondad
como agua que llega en medio de la sed extrema.
Un aguijón, pese a todo,
aunque sólo uno,
clavaste sin misericordia en mis entrañas,
amiga del alma,
pues no despierto en ti
un amor parecido
y las flechas de ese niño, a veces ruin,
no han cegado tus ojos ni tu entendimiento
para que disculpes mis tachas del cuerpo y la mente
y, a veces, aún me embriaga, amiga mía,
el sueño imposible de que, algún día,
enamorada,
busques tu nombre en mi boca.
Déjame que sueñe, preciosa mía,
con rescatarte de las manos de Darth Vader
y llevarte en mi Halcón Milenario
y ser para ti, si quieres,
incluso Jabba el Hutt.







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