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domingo, abril 22, 2012

Himno a la Libertad

No quiero el blando yugo
de la utilidad razonable
unciendo el destino del hombre
hasta que la asquerosa muerte
lo acabe de aplastar.
Lanza conmigo, si de verdad eres libre, este grito de júbilo,
que quiere salir de las entrañas dormidas del alma:
¡Nada detiene al espíritu,
cuando, tenaz, lucha por la felicidad!

Quiero olvidar para siempre
el agrio sabor de la autocompasión,
que es un menosprecio apasionado,
y aunque, adentrándome en la verdad,
no encuentre más que  flores extrañas,
arrojar a un pozo abismal
las cadenas del alma.
¡Nada detiene al espíritu,
cuando, tenaz, lucha por la felicidad!

Que tu espíritu no abomine desconocer cuanto amas
pues la auténtica niebla que amenaza tu vida
es la luz bajo la que vigila tu aliento, mezquina,
la falsa Razón.
Adéntrate en la verdadera Luz,
clara como una estrella,
que mana de tu corazón.
¡Nada detiene al espíritu,
cuando, tenaz, lucha por la felicidad!






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