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domingo, marzo 11, 2012

Dime la Verdad



Eres tan dulce
como una humilde flor silvestre.
Tu hermosura y distinción, 
han hecho un presidiario de mí.

La cárcel es mi deseo;
el condenado, mi corazón;
el carcelero, tu recuerdo;
el juez que me sentenció
se llama Dolor y Tristeza.
Tu vitalidad me arrestó 
y ahora recibo mi castigo por el sólo delito
de amarte sobre todas las cosas.

Tu beso me liberaría,
tu mano me consolaría,
tu adiós me atormentaría,
pero tu palabra falsa me mataría.

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