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miércoles, febrero 08, 2012

Sólo ella

Es la amiga que, a mis bromas,
contesta con sarcasmo y gracia
si no la enfadan,
la que me cuenta el relato de su vida,
tan dolida con todo
que siempre es una justificación,
la que, cada vez que he caído en una desesperación absurda,
con su grave indignación me restablece,
casi más aterrorizado
que convencido de sus argumentos,
la que siempre me conforta con su afecto,
tan noble y levantado.

Y es también
la que, más hermosa que el cielo claro
de una joven primavera,
más bondadosa que los ángeles niños,
y tan dulce como la esperanza,
apartar ha querido de mi espíritu
todo vano intento
de ganar su corazón.

Ya no aspiro a rozar sus manos,
a hacer mía su boca,
a abrazar su joven cuerpo,
a ser amado por ella.
Ya no hay un día en mi horizonte
donde nuestras miradas se encuentren,
donde nuestros sentimientos jueguen juntos
como dos potros alegres,
donde, como dos hiedras,
se trencen entre sí nuestras vidas.

He dejado de creer que sea posible.
Pero la pasión que me inspiró no cesa,
mi corazón es sólo suyo,
la fe que me mueve a ella la debo,
y el destino que ansío es no olvidar este amor
porque hay un paraíso dentro de mí
y es sólo ella.


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