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jueves, enero 12, 2012

Inquieto

Tu presencia es 
como el aire para mí;
eres el sol que me despierta,
la diosa a la que van mis oraciones,
la estrella que me guía,
el puerto al que dirijo mi ruta.
Sin tu dulce amistad,
mi corazón estaría sólo,
como un animal enfermo
que espera la muerte en el bosque,
tus palabras de afecto
sacian la sed de mi alma,
que sólo cuando las bebe, conoce la dicha,
y tu ausencia
es como el viento en el desierto,
que, colérico, levanta la arena
y rodea de bruma al viajero solitario.

Amada, temo perderte
más que a la vil muerte
mas, si en mí ves, como dices, a un amigo,
me preguntarás,
¿qué puedo temer ya?
Que haya un hombre a quien quieras más
y que tu corazón llegue a pertenecerle,
que no me quieras lo suficiente
y quieras escapar de mí,
ay, mi dulcísima amada
temo cualquier cosa
posible o imposible,
incluso que te rapte un estúpido extraterrestre.

2 comentarios:

  1. Luis todo un poema derrochando amor y pasiòn. No la dejes escapar y lucha por ella.

    un fuerte abrazo

    fus

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  2. Gracias, Fus. Pero no lo llames derroche sino generosidad :)

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