Páginas

jueves, diciembre 29, 2011

Mi propio Platero



¿Debiera acaso estar agradecido?
Mas cierto es que este sucedido lloro,
al punto de que incluso lo deploro
y llego hasta a tenerlo aborrecido:

Siguiendo un argumento conocido,
el plectro me ilumina Platayoro,
jumento de un rebuzno muy sonoro
de gris el pelo con manchas teñido.

De vuelta yo a mi casa, va esa musa,
su boca se hace en mi bolsillo intrusa,
y torna, ay pena, en alfalfa mi cuaderno.

La mía se lamenta, así, profusa
y al burro grita que, ya seco o tierno,
no era forraje mi poema eterno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario