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domingo, noviembre 27, 2011

Preocupación del amante



Hermosa ninfa, cuando junto al río
deshojas sobre tus muslos desnudos
una margarita con labios mudos,
yo, a tu lado, tu opaco rostro espío.

Y, pues me inspiras desconfianza, ansío
saber si el mayor soy de los cornudos
o sólo son míos tus pies menudos,
mías tus pestañas, tu vientre, mío.

Dime, ninfa amada: cuando despojas
la flor, ¿qué dices por coquetería
con cada pétalo que le deshojas,

"me quiere, no me quiere..." y eres mía
o, y es que eres de quien tú te antojas,
"éste, sí, aquél, no, ése, otro día..."?

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