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martes, noviembre 01, 2011

La manera en que te amo

A la mujer que me ha inspirado este poema.

Luis Rafael García Lorente


Si entre los músicos de hoy
doce compositores hubiera mejores que Beethoven
y todos ellos se empeñasen en retratar
la dulzura de lo que significas para mí,
trabajando duramente codo con codo, 
puliendo mil veces 
lo que ya quedaba claro la primera
y, para que su esfuerzo no quedase disperso,
se redujera todo su inmenso trabajo 
a cuatro minutos gloriosos,
sería tan sublime que nadie lo podría resistir 
sin ser vencido por el llanto
pero yo, muy contento, lo cambiaría sin dudar
por cuatro minutos junto a ti.

El frío récord
que hace patinar hoy a los norteamericanos
cuando van con sus maletines al trabajo,
con sus carretillas de perritos calientes 
o con sus guitarras eléctricas,
no bastaría para enfriar
el fuego que arde en mi pecho enamorado,
encendido por tu recuerdo.

La deliciosa delicadeza
de la flor más hermosa y bella,
de pétalos rizados
y dibujados con perfección absoluta
por la anciana y sapiente naturaleza
no puede igualar su efecto en mis sentidos
al del sonido de tu risa fresca y amable
cuando te ríes de mi silencio cohibido.

Ni aunque me empeñara en superar 
a cuantos poetas han llenado de belleza
a las palabras
y diera en escribir un poema diez veces más bonito
que el más bonito que ha cantado jamás
la garganta de un hombre,
sabría jamás el tiempo
hasta qué punto te amo.




5 comentarios:

  1. Me hace feliz tu comentario, areyourfantasy. Un beso :)

    Gracias, Bea, me encanta que seas tan amable conmigo. Un saludo afectuoso.

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  2. No puede haber frio que resista ese fuego que arde en ese pecho enamorado.
    Que blandito se pone el corazón al leer estas letras bonitas.
    ¡Me gusta! ¿porque no lo escribí yo? jajaj tengo envidia (sana envidia ,¿existe?)
    Un abrazo

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  3. ¿Qué elogio más bonito puedo recibir de una escritora-lectora que éste que me has hecho tú? Una poeta que a pesar de tener una grandísima sensibilidad y talento, me confiesa tras leer este poema que me envidia y aun a pesar de envidiarme por ese poema no puede dejar de sentir ternura cuando lo lee. Gracias, Susana, preciosa, me has alegrado el ánimo que tan decaído lo tenía.

    Un fortísimo abrazo de afecto.

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