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domingo, noviembre 06, 2011

Espiga Dorada

Sobre una duradera nostalgia
por una aparición fugaz.
El que sólo puede amar lo que puede 
tocar, sólo ama su mano. Que esté 
tranquilo, será enterrado con ella.

Luis Rafael García Lorente

¿Por qué estaba seguro
de que no ibas a amarme?
¿Por qué vi tu sonrisa y, con tristeza y rabia,
aparté mi rostro?
Yo sabía, bella desconocida,
que eras tú,
sólo tú, la asesina de mi muerte;
que podría amar hasta el infinito
tu mirada serena y dulce;
que eras recipiente
de cuanta ternura fuera capaz de sentir;
que jamás me heriría la soledad
estando junto a ti, mi hermosa espiga dorada.
Por eso,
sólo por eso
te ignoré,
porque jamás podría pagar
una dicha tan grande.
Pero todavía voy
al lugar en que te encontré
por si estás otra vez ahí,
y puedo lograr al menos por estafa
lo que no alcanzaría
a ganarme honradamente.

4 comentarios:

  1. "El que sólo puede amar lo que puede
    tocar, sólo ama su mano."
    Gracias, Luis, por tan inspiradoras palabras. Me has alegrado el domingo.

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  2. Lograr por estafa lo que no podríamos alcanzar honradamente...
    Luis: Fuente de ternura tus palabras, capaces de movernos internamente, sentimos este amor dulce, sereno e infinito como la mirada de ese ser que tanto amas en estos versos.
    Un abrazo

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  3. Gracias a ti, Bea, yo el domingo estuve muy triste pero ahora tu comentario me hace feliz y además ninguna de las brumas que entenebrecían mi ánimo el domingo han resultado reales por lo que sufrí en vano.

    Un abrazo grande.

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  4. Gracias, Susana. Hay algo de infinito en la mirada de toda mujer hermosa.

    Un fuerte abrazo.

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