Páginas

miércoles, noviembre 30, 2011

Amistad


Tu amistad,
navegando a bordo de esa vocal 
a la que un anillo encierra,
¿cuántas alegrías no me ha traído,
cuánta compañía no me ha ofrecido,
transportada
hasta este apartado hogar
que la muerte
y su ejecutor, Belcebú,
saquearon
con tan vulgares procedimientos,
sin dejarnos más enseñanza vital
que la que extraen
quienes glorifican el dolor?

Despertaste mis sentimientos
al ofrecerme tu mano
cuando el ánimo me fallaba,
al abrirme tu corazón
en un torrente de mensajes
de afecto e interés,
al dejar que intuyera el aliento
de tu risa joven y cómplice,
al darme tu confianza y tu afecto
de mujer inteligente y creativa,
o al leer los poemas
de este poeta 
solitario y aturdido,
que aún no es ni quizá sea nunca
Ronsard, ni Alberti, ni Boscán.

Por todo esto,
te tengo en mi corazón
en el sitio de las cosas buenas,
y, sabiendo que ahora cuento contigo,
con gran jactancia
y espíritu de revancha,
llevo mis dedos extendidos
a la visera de una gorra imaginaria
y, como un militar,
saludo a la segadora
y también al verdugo inmundo,
porque aunque algún día,
me ganarán la guerra,
no han podido arrebatarme esta batalla.



domingo, noviembre 27, 2011

Preocupación del amante



Hermosa ninfa, cuando junto al río
deshojas sobre tus muslos desnudos
una margarita con labios mudos,
yo, a tu lado, tu opaco rostro espío.

Y, pues me inspiras desconfianza, ansío
saber si el mayor soy de los cornudos
o sólo son míos tus pies menudos,
mías tus pestañas, tu vientre, mío.

Dime, ninfa amada: cuando despojas
la flor, ¿qué dices por coquetería
con cada pétalo que le deshojas,

"me quiere, no me quiere..." y eres mía
o, y es que eres de quien tú te antojas,
"éste, sí, aquél, no, ése, otro día..."?

viernes, noviembre 25, 2011

Noviembre


Como las hojas marchitas de otoño
que las ráfagas de un viento caprichoso
arrastran y remueven de acá para allá
porque la raíz que las alimentaba
ya no forma parte de ellas,
así me siento yo este día de noviembre.

Desnudo de la esperanza que me ataba a la vida,
condenado por el dios de mi religión,
desalentado, sin alma,
aturdido en medio del vacío,
ciego a cuanta felicidad alberga hoy el mundo,
así me siento yo este día de noviembre.


jueves, noviembre 24, 2011

No me dejes


La soledad me hiela el corazón
si te pierdo de vista.
Aunque me esfuerce en no pensar en nada, 
no puedo sacar de mi mente que te amo, 
que anhelo tu presencia 
y que no quiero perderte. 
¿Dónde has ido? 
¿Con quién estás? 
Temo estar lejos de tu corazón, 
temo no ser nada para ti, 
temo que te vayas, 
que desdeñes mi amor porque el amor de un pobre tonto 
no es nada para ti. 
No estoy celoso, 
no quiero arrebatarte tu libertad, 
lo único que quiero es que no me olvides nunca 
porque, si me olvidas,
la soledad me hiela el corazón.



miércoles, noviembre 23, 2011

El monstruo que habita mi alma

Contra el monstruo que habita mi alma
nada puedo hacer.
El me arrastra,
cargado de desconfianza,
a dejar el vacío a mi paso,
cuando emerge desde lo profundo de mi océano,
y cuando ya nada queda,
hecho nada él también,
desaparece en su laberinto del Mal.





domingo, noviembre 20, 2011

La Esperanza Recuperada

A ella.
Te escribí este poema una vez
creyendo que el camino hasta ti
me mostraba al fin los últimos metros.

Luis Rafael García Lorente




Un nuevo día ha cambiado todos los días
y así, con mi esperanza recuperada,
observo el lento e incansable fluir del oleaje del tiempo
y, puesto que una de esas olas te traerá a mí,
mi imaginación ya representa
lirios llegando a mi ribera,
espumas de plata forjadas por el aire,
racimos de esmeraldas,
el viento oliendo a canela
y en lo alto brillando,
oro puro,
una promesa de dicha eterna.

Tu rostro, hermoso y pacífico
como el de una niña,
y con la nobleza de las espigas de trigo,
se ha hecho llave de mi corazón
y tu alma, vigorosa y delicada flor,
donde vibra la bondad
y luce la inteligencia,
donde habita la alegría
y se exalta la risa,
paga con un paroxismo de felicidad
unos días oscuros como la pez.

Ojalá los días miserables
de los desheredados del mundo
vieran la nueva esperanza que a mí se me da.
Su pan dejaría de saber a cinismo,
y su alma no se apagaría
bajo el signo lamentable
del sufrimiento y la humillación.
Pues yo he sentido hambre de ti
y el dolor llenaba mis horas.
Temía un oscuro destino
y encaminaba los pasos sin remedio
hacia un pozo amargo.
Pero hoy,
cuando amanezca,
todos los caminos
acabarán en ti
y tus palabras serán alimento
de mi alma desnutrida.

Ojalá la inhumana enfermedad
abandonara a los hombres
como a mí la soledad;
la vida no sería
lobo cruel de la carne
que desgarra, quiebra y devora.
Pues mi corazón se había cerrado
y, sólo atento a falsos fines,
vivía ajeno a la causa del Mundo
y, cuando tú lo abriste,
con tu mano de violetas,
¡qué honda melancolía lo inundó
al reencontrar al Amor
y no ser correspondido!
Pero hoy,
cuando amanezca,
tus hermosos ojos calmarán mis síntomas
y tus labios
con una sola palabra curarán.

Ojalá la destrucción de la vida
dejara de ser la causa
del músculo del hombre
como la de mis versos ha sido
matar mi ansiedad.
Pues mientras no te tenía
mi alma erraba
como un asesino sangriento
y a poco que tu recuerdo me torturara,
escribía un poema
para enterrar el día.
Pero ahora que ha amanecido
y veo tu rostro en todo lo que me rodea
enamorado y dichoso,
libre y con ganas de cantar,
exaltaré la vida en los poemas que escriba
y emplearé mi vigor
en firmar un armisticio
entre nuestras anhelantes bocas.


Rondo-Allegretto de la 
Sonata Waldstein
de Beethoven
(D. Barenboim)



sábado, noviembre 19, 2011

Si te involucraras...



No, hoy no hablo de mi amada,
hablo de vosotros,
de todos los demás,
del cerrojo que nos separa.
De la felicidad que nos negamos
dejando que valga más
la suspicacia y el prejuicio
que nuestras ansias de ser hermanos.

jueves, noviembre 17, 2011

Tu nombre




Mi corazón te nombra
entre todas las cosas,
cuando me habla de la vida.
Y tu nombre suena a torrente de fuerza,
a delicadeza de la brisa, a manantial de perlas,
a sabiduría del águila, a atracción de abismo,
a devastación de incendio, a agua, frescor, altura,
a gozo de la risa,
hermandad del bien,
felicidad y luz del cielo...

Todo eso pesaría sobre mi mano
si la rozaras con la tuya
buscando el signo oculto
de mi amor a ti reservado.



lunes, noviembre 14, 2011

Puedo

Diosa  de aire,
eclosión de aurora,
tú eres mía
como la nube es del rayo,
como el mar de los atunes,
como las rebajas del que da codazos
para pasar el primero
sin importarle las protestas,
tú eres mía
como de los sueños el Mundo,
como del angustiado la esperanza,
como del extraviado el faro,
mía eres, oro de mi codicia,
porque me lo ha soplado tu viento.

domingo, noviembre 13, 2011

Estoy solo

Muero porque estoy solo,
porque no te tengo,
muero,
muero las mil muertes del cobarde,
las otras mil del impotente,
las mil del nacido hombre,
las mil del perdedor,
muero infinitas veces 
cada nueva mañana que despierto sin ti.


No me amas.
¿Crees que todavía has de convencerme de ello?

Amas a un hombre mejor.
No sé qué tengo que oponer a eso.

Pero te caigo bien,
no rehúyes mi compañía,
alguna vez te he hecho reír.
Quizá no llevo luz a tu vida,
ni necesitas mi presencia,
ni deseas mi abrazo,
ni mi beso,
pero quieres ser mi amiga.
Me preguntas si tengo bastante y
me pides una respuesta sincera.

La más pequeña cosa que me viene de ti
casi no me cabe en el alma,
que admira con inquieta reverencia la mano que me la da,
¿y no iba a ser bastante?

Pero mi pecho me habla de ti
y me dice que eres la que antes de nacer
lo hacía bailar
con la promesa de unos besos,
que harían de mi vida en la Tierra un paraíso.
¿Qué eres?
¿Por qué mi amor por ti no tiene freno
ni límites ni remedio alguno, mi dulce castigo?
¿Dónde se han visto nuestras almas antes de ser de carne y sangre?
¿En qué sagrada encrucijada nos dieron la luz de la vida
si ya te recordaba con dolor antes de conocerte?




sábado, noviembre 12, 2011

Plegaria



A ella.

El autor


¿Por qué no me amas
si no hay otra luz en mi vida,
otra dulzura, ni esperanza,
no hay más dicha,
esplendor o gloria,
ni hay mayor manantial de armonía
o presentimiento de felicidad
que cuando me muestras el más pequeño afecto?
¿Por qué no me amas,
si un beso de tus labios
es la promesa futura 
de la fe que me aleja de la desesperación?


jueves, noviembre 10, 2011

Opera Caritatis



Barrigón y calvo,
triste y confuso,
solitario y aislado del mundo,
lloro mi pena de abstinencia.
Al diablo mandaría
poemas y lagrimillas
por una mujer de una noche,
que aunque desde cien de sus rincones la mire,
no deje de verla borrosa,
ni medida con la mirada,
sea menos larga que el Orinoco,
ni por mucho que me pese,
más ligera me parezca que el serrín.

Delgada y bien formada,
castaña o morena,
caliente y cariñosa,
bien podría una mujer 
de caritativa condición
arrimarse a este poeta
cuyo corazón es un erial maldito
y hacerle vivir
la ilusión de un paraíso terrenal
con sus manzanas de volúmen extra
y una serpiente,
que, a falta del castigo divino,
todavía va erguida de aquí para allá.

Buscándote




Vida mía,
mi deseo de ti y sólo de ti
tan inabarcable es
que si una fría cifra fueras,
un tanto por ciento,
la estimación de un despectivo
y altivo profesor,
mi carne te buscaría
ansiosa entre los vagos signos.

O si fueras un tema de política,
pueril juego inacabable
de mezquinos y perversos abogados
que convierten en eterno el sufrimiento,
perdería el alma y la cordura
en el placer de rozar con mis dedos
las infinitas hojas de las actas interminables.

Si fueras una cuestión de tráfico
(si tengo o no preferencia en el paso,
si puedo adelantar o permanezco en mi carril,
si voy a más o menos velocidad,
si aparco aquí o allá),
el motor se me calaría
aturdido yo por la hermosura y perfección
de semejante disposición convencional.

Vida mía,
delante de ti
ansío abrazarte con fuerza, besar tus labios rosados,
extraviarme en alguna región de tu indómita vastedad,
pero me lo has prohibido.
"Sólo amigos", dices;
y yo miro tristemente
en el fondo de la taza,
apurado ya el café.

Si no dejas que me encuentre en tu cuerpo,
si a penas tus mejillas puedo rozar
en un contenido saludo
y huyes de mi cuerpo y yo del tuyo
con supersticioso decoro,
la amarga soledad
será lo que acaricie mi piel
aun amando a otras mujeres
pues sólo a ti te ha elegido mi alma,
que ahora te busca
sola y sin esperanza
entre los demás seres del mundo.

miércoles, noviembre 09, 2011

Pasos Vacíos

Pensé que te podría olvidar pero no hay 
fuerzas para tanto dentro de mí . Escucha
lo que sentí cuando mis pensamientos 
volvieron a encontrarte en su camino
y creí que eras tú la que me abandonabas.

Luis Rafael García Lorente 


¿Hacia dónde me lleva el tiempo
ahora que ya no espero nada?

Las horas ahora pesan como montañas;
la clara luz del sol no llega
hasta el sombrío mundo de mi alma;
el recuerdo de mi amiga
es fría navaja que me hiere
y un destino de amargura
parece guiar con crueldad el rumbo de mis días.

¿Hacia dónde me lleva el tiempo
ahora que ya no espero nada?

domingo, noviembre 06, 2011

Espiga Dorada

Sobre una duradera nostalgia
por una aparición fugaz.
El que sólo puede amar lo que puede 
tocar, sólo ama su mano. Que esté 
tranquilo, será enterrado con ella.

Luis Rafael García Lorente

¿Por qué estaba seguro
de que no ibas a amarme?
¿Por qué vi tu sonrisa y, con tristeza y rabia,
aparté mi rostro?
Yo sabía, bella desconocida,
que eras tú,
sólo tú, la asesina de mi muerte;
que podría amar hasta el infinito
tu mirada serena y dulce;
que eras recipiente
de cuanta ternura fuera capaz de sentir;
que jamás me heriría la soledad
estando junto a ti, mi hermosa espiga dorada.
Por eso,
sólo por eso
te ignoré,
porque jamás podría pagar
una dicha tan grande.
Pero todavía voy
al lugar en que te encontré
por si estás otra vez ahí,
y puedo lograr al menos por estafa
lo que no alcanzaría
a ganarme honradamente.

sábado, noviembre 05, 2011

Enigma


Como dos enigmas
que mi alma contempla sin comprender,
así son mi corazón y el tuyo.
Te anhelo, busco tu rastro,
te desconozco,
abro más los ojos,
pero la oscuridad te oculta,
cómplice de tu deseo.
Eres aire, vapor,
nunca hallo nada cuando llego hasta ti
más que la boca amarga
de cantar tu ausencia.

¡Qué hermosa eres,
qué inaccesible a mi fuego!
Me interrogo.
¿Por qué me siento tu dueño,
por qué te pido,
por qué no entiendo tu airada indignación?

Pero yo no sé nada,
no sé por qué la luna sigue al sol,
ni qué se quiere cuando se ama,
ni a dónde va un sentimiento que muere
o un deseo que no es atendido,
ni a quién das tu sonrisa
ni por qué, así tan fácil, se la das.

miércoles, noviembre 02, 2011

La Cara Rajada

Este poema lo dedico a la gente solitaria 
que suspira por encontrar el amor una vez.
No exijas  lo que no te exiges.

Luis Rafael García Lorente




Tiene la Muerte la cara rajada
en una pendencia con el Amor,
por eso nos horroriza su rostro
y no hay muerte que no cause pavor.

martes, noviembre 01, 2011

La manera en que te amo

A la mujer que me ha inspirado este poema.

Luis Rafael García Lorente


Si entre los músicos de hoy
doce compositores hubiera mejores que Beethoven
y todos ellos se empeñasen en retratar
la dulzura de lo que significas para mí,
trabajando duramente codo con codo, 
puliendo mil veces 
lo que ya quedaba claro la primera
y, para que su esfuerzo no quedase disperso,
se redujera todo su inmenso trabajo 
a cuatro minutos gloriosos,
sería tan sublime que nadie lo podría resistir 
sin ser vencido por el llanto
pero yo, muy contento, lo cambiaría sin dudar
por cuatro minutos junto a ti.

El frío récord
que hace patinar hoy a los norteamericanos
cuando van con sus maletines al trabajo,
con sus carretillas de perritos calientes 
o con sus guitarras eléctricas,
no bastaría para enfriar
el fuego que arde en mi pecho enamorado,
encendido por tu recuerdo.

La deliciosa delicadeza
de la flor más hermosa y bella,
de pétalos rizados
y dibujados con perfección absoluta
por la anciana y sapiente naturaleza
no puede igualar su efecto en mis sentidos
al del sonido de tu risa fresca y amable
cuando te ríes de mi silencio cohibido.

Ni aunque me empeñara en superar 
a cuantos poetas han llenado de belleza
a las palabras
y diera en escribir un poema diez veces más bonito
que el más bonito que ha cantado jamás
la garganta de un hombre,
sabría jamás el tiempo
hasta qué punto te amo.




Sueños de gloria



Quimeras del humillado,
ambiciones de un orgullo herido,
sueños de gloria,
¡qué solo vuelvo de vuestros afanes!

Codicia de grandeza
que fatiga mis pasos
y debilita mi voluntad,
pero nunca conduce a nada, 
pues es camino hacia el vacío,
sonrisa que nos atrae 
y, ya en la cumbre,
se tuerce, traicionera, en una mueca,
de indolencia y odio.

Rostro en la muchedumbre,
honor que vuela con la Fama,
añorada aprobación del poderoso,
¡qué solo vuelvo de vuestros afanes!