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jueves, octubre 20, 2011

Yo

¿Y a quién más propiamente puedo dedicar este poema?
¿Al que sella con su tampón certificados sin fin,
feliz en su cómodo asiento, la barba bien rapada, bigote
para mostrar una cierta respetabilidad y que encuentra
sumamente interesante hablar de conservas y neumáticos?
¡Ni hablar! Se lo dedico a ella. 
A ti, sexi treintañera, más dulce para este abuelete feo 
que te está hablando que un caramelo de nata
y mas amarga que la misma muerte y el mismísimo fracaso.

Luis Rafael García Lorente



Hay ratas con sarna y llagas purulentas
a las que sus asquerosas semejantes da asco acercarse;
hay gusanos que ningún pájaro quiere comer;
hay yogures 60 días caducados que ni siquiera abren
los mendigos que saben leer;
hay sustancias de emanaciones tan infectas
que incluso las moscas temen poner sobre ellas sus
sucias patitas;
hay billetes de 500 euros tan manchados de sangre
que quien llegara a verla se entregaría
a la pobreza más retirada;
y yo soy un enamorado tan ridículo,
insignificante y desafortunado
que me rechazaría la mujer menos solicitada y hermosa,
¿cuanto más la dueña de esos ojos de chocolate y miel,
esos labios de terciopelo
y ese alma tan llena de decisión y fortaleza...?

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