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domingo, octubre 02, 2011

El Caballero Andante



Princesa, el palacio que me acoge,
hoy en mi rumbo a Camelot,
gobernado por vuestro sabio cetro
y resplandeciente por la luz de vuestra belleza,
me hace un hermoso homenaje
con la más ingeniosa y dulce música
que jamás ha sonado en la Tierra,
tocada por vuestros vasallos ahí fuera.
Vuestras arcas se han abierto generosamente,
para ofrecerme ricos dones
como manda la ley de la hospitalidad.
Los alimentos que me habéis dado
se me han servido sobre mesa de marfil
y escudillas de oro.
El sol a su ocaso ha llegado
con mucha amabilidad
después de que yo cruzara el puente,
y la luna ilumina el exterior ahora
para que mi caballo
se vea comer su cebada.
Los búhos ululan
para que yo no me duerma todavía
y el vino que en exceso he bebido
me embriaga para que me anime
a pediros lo que vuestra alteza
tiene entre las piernas
que lo tenéis para que yo me goce.





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