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jueves, octubre 13, 2011

El Aldeano

Lo dedico a la que no ha llegado ahora a mi 
alma sino que siempre ha pertenecido a ella
sea cual sea el destino que tengan nuestras vidas.
Es para ti, que sabes quién eres.

Luis Rafael García Lorente


Bella habitante de Susa
de triste mirada,
en el monstruoso ejército de Jerjes
sólo soy uno más.
Es muy probable que muera
atravesado el gaznate
por una flecha de los griegos astutos,
así lo dice el oráculo que un sacerdote de mi aldea
pronunció frente al fuego sagrado.
Por casualidad,
caminando por esta ciudad,
vi este hermoso jardín,
y en él la más bella flor que he visto jamás.
Me llevo una espina
prendida en el corazón,
y cuando en muy lejanas tierras
el terror de la guerra acongoje mi alma,
la fatiga y el hambre castiguen mi cuerpo
y mis ojos me muestren los patéticos estragos del Mal,
habitante del alma humana,
aun querré vivir,
desearé oler el aire y saciarme de agua fresca
y bañarme en los ríos de Grecia
y comer la fruta de los huertos abandonados.
El último día de mi vida,
si por la piedad del dios Ahura Mazda
mi destino mejora
y no muero en la guerra,
Tampoco el vacío tortura será de mi alma
y, si lloro, será sólo por la alegría
de haber conocido
este plácido jardín
en un día de la Tierra.

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