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jueves, octubre 27, 2011

Agridulce

Dedico este poema a mi amada.
No he encontrado mayor prueba
de amor hoy que pensar en la pena
dichosa de una madre, en tu pena dichosa. 

Luis Rafael García Lorente



Dar la vida, amada,
es agridulce.
Es agrio 
el dolor de este mundo,
al que traes
al ser que más amas.
Es agrio
el cuidado temeroso de su bienestar,
siempre amenazado,
siempre en tu dolorida conciencia.
Es agrio
el desagradecimiento de ese ser,
que no devuelve ni la mitad
de tu prodigioso amor.
Pero es dulce
saber que ha estado en tus entrañas,
y que nunca te sentirás sola
pues tu corazón le ha hecho vivir.
Es dulce
cuando te sonríe y te besa
y no ignora
tu importancia.
Es dulce
cuando, por un milagro de la vida
te demuestra,
para tu inmenso gozo,
su felicidad.

4 comentarios:

  1. La segunda parte de tu comentario ya la tengo gracias a tu comentario.

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  2. Luis
    El amor en sus diferentes facetas puede ser tan agrio como dulce. No hay amor que se mantenga totalmente hermoso, ni totalmente espantoso. Son los matices del amor…
    Te dejo mi cariño por tus diferentes casas.
    Un abrazo

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  3. Te agradezco que lo hagas, Susana. Y estoy de acuerdo en que lo paradójico de los sentimientos y de todas las otras cuestiones relacionadas con lo biológico en general hay que aceptarlo pues las ideas puras de que habló Platón, al menos en este mundo, no existen más que como abstracciones de nuestra mente, imprescindibles para el conocimiento y el lenguaje.
    Un gran abrazo afectuoso, Endless Love.

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