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martes, septiembre 27, 2011

Mi Corazón

Mi dulce dueña,
sólo vivo para amarte,
y amarte es morir por tu ausencia
y tu silencio.
El tiempo avanza 
ajeno a mis deseos
pues siempre es largo cuando te espero
y corto cuando te siento cerca.
Hace tiempo que suplico por tu amor
pero los días pasan en balde para mi corazón;
mis ruegos tropiezan
en tu tibieza;
mi amor no te enamora,
sino que te exaspera.
¿Y qué hago yo en una tierra
que no acoge mis sentimientos?
¿Por qué si con frío 
me deja
y de la lluvia no me defiende,
por qué,
atando a una vara mi muda,
no parto hacia el horizonte?
Susana,
porque si parto hacia el horizonte,
mi corazón no camina
y he de dejarlo aquí.




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